Gabriela Peirano presidenta de la fundación El Ejército de Alejito y madre de Alejo Traini recalcó lo sencillo que es donar sangre y sobre todo lo vital que es para los pacientes y la sociedad en general el ser donantes voluntarios de sangre y médula ósea “Todos los nenes y los grandes merecen saber sí tienen esa alma compatible que los pueda salvar, mínimamente merecen esa oportunidad”.

“Ayuda y da” fueron las dos últimas palabras que Alejito a sus escasos 8 años edad dejó como legado antes de partir al arcoíris en el 2016. Su esperanza de encontrar su alma gemela que sirviera como donante de médula ósea se fue con él luego de 3 años de lucha contra la leucemia.
Tras su partida, su madre, Gabriela Peirano le dio sentido a estas 2 palabras que Ale compartió con su abuelita “La Guagua” y ella. En medio del dolor Gabriela convirtió su dolor e fortaleza para cumplir el último deseo de Alejito y creó la fundación El Ejército de Alejito con el objetivo de difundir y concientizar sobre la importancia y necesidad de la donación de sangre y médula ósea.

“Cuando a mí me dijeron que Ale necesitaba un donante de médula ósea no entendía lo que me estaban diciendo, era un desconocimiento total y la desinformación mata y enterarme en ese momento fue tremendo así que lo que hice en ese instante fue contarle a la gente lo rápido y sencillo que es donar médula ósea ¡Porque es muy fácil y no trae ningún tipo de dolor justamente! Entonces me pareció súper injusto que la gente no esté informada”, agregó Gabriela

En la fundación trabajan más de 30 voluntarios con diferentes títulos y profesiones entre ellos psicólogos, teólogos hasta personal médico quienes día a día luchan en pro de la causa llevando información a empresas, colegios y diferentes lugares a donde sea necesario expandir y educar sobre la donación voluntaria de sangre y médula ósea. Así mismo la fundación colabora con los bancos de sangre de los hospitales Posadas y Garrahan.
El Ejército de Alejito a parte de informar también ayuda en su mayoría a chicos del interior que deben viajar a Buenos Aires para realizarse los tratamientos y no cuentan con el sustento económico para pagar los pasajes y el hospedaje mientras están de paso.
Una vez por mes la fundación hace una feria americana para cubrir los gastos de alquiler, folletos de difusión y hasta los mismos servicios públicos. Este pequeño pero fundamental ingreso, también es invertido en la compra de medicamentos, juguetes para los nenes y por supuesto para celebrarles el cumpleaños a los mismos pequeños para quienes cada segundo de vida es una oportunidad para ser felices y darle una sonrisa a la vida.
Gabriela como fundadora y presidenta de esta ONG ha trabajado fuerte durante y seguido estos tres años, pero reconoce que aún le falta mucho por hacer y reconoce desde sus ganas de dar más que necesita ayuda para sacar adelante esta noble causa. “No hay un solo día que yo no ayude o dé como me lo pidió mi hijo”, comentó Peirano.

Así mismo, Gabriela resalto que le gustaría que fueran las empresas las que puedan aportar a la fundación y así tener espacio libre para estar más tiempo con los chicos y acompañar en momentos claves a los papitos que están cuidando de sus hijos en los hospitales.
Junto a Alejtio, Gabriela pasó tres años por los pasillos de hospitales y desde su experiencia reconoció el valor de cosas simples como es el hecho de “llevarle a una madre una sopita caliente o una revista para que se entretenga” en medio de sus largas jornadas de guardia. Justo en estos detalles El Ejército de Alejito hace la diferencia en relación otras fundaciones grandes con otros objetivos de ayuda.
La fundación aparte de difundir y dar información sobre la donación de sangre y médula ósea busca tener un logro más grande y es que en argentina haya el primer laboratorio de análisis de células madres.
Como iniciativa de la fundación y con la ayuda del senador Juan Carlos Marino, El Ejército de Alejito presentó en marzo de este año ante la Cámara Alta del Senado un proyecto que pretende que se invierta y se cree un Laboratorio de Análisis Genéticos en la República Argentina (LAGRA). El expediente S 411-19 es un complemento de la actual ley Justina la cual también fue llevada a cabo por el senador Marino.
De aprobarse esta extensión a la ley Justina, las muestras de médula ósea podrán ser analizadas en menos tiempo sin tener que ser llevadas a Washington D.C. en Estados Unidos para que sean valoradas y así intentar salvar a más personas que esperan a contra reloj por un donante de médula ósea que les pueda regresar la esperanza de vida.
“Cuando yo perdí a mi hijo habían 160 mil personas registradas pero que sus muestras no estaban tipificadas; en esas muestras podría haber estado la persona que salvara a Ale y por la ineficiencia y la falta de presupuesto en el INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) yo nunca pude corroborar si mi hijo hubiera encontrado la persona que lo salvara”, comentó Gabriela con el corazón adolorido y la impotencia de una madre por no haber podido encontrar quien le donara vida a su pequeño hijo.
Según la presienta de la ONG, el panorama no ha cambiado y refuerza que hay muestras sin tipificar desde el 2017 a la fecha; que de estar este laboratorio en el país, se evitaría pasar por el proceso de esperar la aprobación un presupuesto y tener las muestras suficientes para ser llevadas hasta Estados Unidos. Este trámite puede tomar meses e incluso años. “Los chicos no pueden esperar un año con quimioterapia, lo matás; entonces no hay que preguntarse por qué lo necesitás. Lo necesitás porque los chicos no pueden esperar”, dijo Gabriela.

El Ejército de Alejito sueña que (LAGRA) sea una realidad en la Argentina; sin embargo, por ahora vive el día a día y con muchas dificultades sigue en la lucha para ayudar y dar.
De igual forma que ellos ayudan, albergan la esperanza que su voz llegue y toque las puertas a quienes también les puedan dar una mano para suplir con tranquilidad las necesidades que demandan los chicos que padecen de leucemia y esperan otra oportunidad de vida para que no se le apaguen los sueños y hayan más sonrisas y arcoíris dibujados por los mismos chicos.
Gabriela recuerda con mucho amor los momentos de felicidad vividos con Alejito, dice que eran uno solo y siempre hizo hasta lo imposible por hacerlo reír haciendo de su corta vida un mundo lleno de felicidad, inclusive estando en el cuarto de un hospital. En sus recuerdos están los días de picnin en la sala de casa acompañados por velas, “era un amor muy loco, vivíamos sin rutinas” hasta que la enfermedad llegó y ella en su roll de
madre hizo todo lo que estuvo a su alcance para que Alejito sugiera riendo hasta el último momento.
Si hoy Alejito pudiera decirle algo a Gabriela sería que está “Orgulloso”. “Siempre me decía que era la mejor mamá del mundo” y a pesar de que él no está a Gabriela le gustaría seguir escuchando lo mismo, aun así sigue trabajando para ayudar y dar como él se lo pidió momentos antes de partir.

Redactor Santiago Acevedo.